Cómo, cuándo y porqué

CÓMO NACIÓ EL BLOG Y, EN CONSECUENCIA, LA NOVELA





“Yo Nací en Yeserías” no iba a ser una novela.
Ni por asomo.

Andaba una servidora bramando contra Bancos, por cobros de comisiones indebidas, por su chulería y prepotencia. Y como, reclamar en este país es como darse de cabezazos contra las paredes, se me ocurrió –como comenté en una de las miles de cartas de reclamaciones a los distintos servicios de atención (desatención) al cliente- que visto lo visto, sólo me quedaba el recurso del pataleo. Y entre la blasfemia matutina o contárselo al mundo, opté por lo segundo.

Vale, sigo cagándome en Dios, Buda y los otros, pero ahora no viene al caso.

Abrí una cuenta en Facebook. Otra en Twitter y un Blog.

Lo del blog fue lo más complicado. Yo pensaba que era escribir y punto. Pero mis hijos, adolescentes, me indicaron, sin tacto ni piedad, que eso era una puta mierda, que como mi blog no tuviera un diseño un poco “trabajadito” me iba a comer los mocos. Así que decidí poner un contador de visitas, que yo pensaba que era la hostia de la sofisticación.
Dos semanas… No contaba … Se me olvidó la clave … Tuve que abrir otro, ya no podía titularse “Me hierve la sangre”… Un desastre.

Al final, mi hijo Miguel, en un asomo de caridad cristiana, me ayudó. Puso un fondo un poco “gafapastas” como dicen ellos, una bolita del mundo que da vueltas y un contador de visitas que cuenta como le sale de los cojones. Blogger da una cifra y el contador otra. Pero es igual, mis hijos dicen que 2.980 visitas son una mierda. Yo, en cambio, estoy encantada. Jamás pensé que tantas personas leyeran, o pasaran de puntillas por lo que escribo.

Siempre lo he hecho. Pero al releer y corregir, me arrepentía  y lo tiraba o borraba.
Con el blog, sin embargo, como era relatar  mi apesadumbrada vida de reclamante no me dio por revisar lo publicado. Y allí quedó.
Una cosa fue llevando a otras, un poco más elevadas, como el “Qué alegría… Estar” que emocionó a quienes querían a Miguel. Pensé no ponerlo,  pero lo hice y me alegro de que siga ahí.

Y una noche, no recuerdo ni la estación, ni el mes, pero sé que era el año 2012. En la puerta de nuestro garito de confianza SALA RECICLAJE, tercio de Mahou en mano, servidora de ustedes, que tiene fama de chulita, pero luego me comen hasta las cacatúas, dijo –no se ni el motivo ni la razón- el ya famoso PERDONA BO-NI-TA PERO YO NACÍ EN YESERÍAS. En eso que @JMFerradas, conocido desde tiempos inmemoriales como “La Madre”  apostilló : “Bo-ni-ta entrada para un blog”
Y ahí comenzó todo.

Angelita llevó a María, ésta a Olga, llegaron “La Matorrales” los vinateros, las panaderas y los curas de pueblo… un desparrame.
Total que a ratitos, entre quimioterapias de mi madre, ingresos hospitalarios, Navidades blancas,  contracturas de servidora, y hacer de ama de casa (lo odio) y mami; ésto fue creciendo, como la mala hierba…

Muchas, muchísimas veces, he pensado lo de “esto es una puta mierda” y he estado a punto de borrar todo. Pero Javi me animaba a seguir al grito de “un Nobel, que le den el Nobel…” (sí, el amor es ciego).

“María la Puñales” no se suicidó en Yeserías porque mi hija Rocío y mi amiga Raquel se empeñaron en que no, en que tenía que escaparse o algo, pero de morir nada de nada.
Son muy fans de María.

Mi próxima novela se titulará “Elena Ayllón” porque Javi nunca me perdonó que no hiciera sangre con el personaje de la madre, a la que odia tanto como yo, pero que –y tiene razón en lo que dice- esta tía tenía que haber dado más juego : la maté demasiado pronto.

Que mi gente me apoye, al fin y al cabo es normal. Me quieren.
Pero lo que me llegó al alma fue algún comentario de auténticos desconocidos, que me animaban a seguir publicando más historias de “Las Yeserías” como dice @Deborahlibros, que hasta me menciona en su blog (que eso si es un blog en condiciones)  o @TomasPaa, siempre haciendo un retuit cuando publicaba algo nuevo…

Al final la acabé. Yo que he sido mujer de primeras piedras, que he borrado, reescrito, vuelta a borrar y nunca satisfecha…
Es lo que tiene haber pasado los cincuenta. Te la pela si te critican. Pero las alabanzas te ponen el ego por las nubes.

Hasta aquí todo es cierto y verdad verdadera  como la vida misma.
Lo que se relata a continuación  -excepto el lugar y la década de mi nacimiento- es mentira y fantasía, pura y dura.


Cualquier parecido con hechos o personas reales es mera coincidencia.