domingo, 25 de septiembre de 2016

Adiós. Au revoir. Good bye.

Me tomo un respiro.

Un blog es como un hijo tonto: te quita mucho tiempo, energía y da (a mí por lo menos) muy pocas alegrías.

Y luego es que hay que darle de comer a diario y —a día de hoy— tengo cosas más importantes que hacer.
Mi vena oenegera está en ese punto de que no da más de sí y necesito hacer otro tipo de cosas que ahora mismo me apetecen mucho más.

Siempre he dicho que un trabajo no lo es si no se paga. Y ya se ha acabado el tiempo en el que regalaba mi tiempo, mi energía y mis (pocos o muchos) conocimientos.
Seguiré haciendo algo por amor al arte, porque quiero, me apetece y para ayudar a algún buen amigo.
Por lo demás cierro un ciclo para comenzar otro. Espero, creo, que para bien.

En todo caso no cierro el blog. Ahí queda algo de lo que he escrito durante estos cinco años y de lo que me siento realmente orgullosa.

A más ver.

martes, 2 de agosto de 2016

ÁNGEL

En la fábrica conoció al que sería su primer marido, mi abuelo Ángel, diez años mayor que ella.
Ángel era el hijo de Manuela, la encargada de la cerillería donde trabajaba mi abuela.

Manuela era madre soltera y dio a luz en plena calle un 30 de junio de 1898, el mismo día que comenzaba el sitio de Baler, en Filipinas. Pero de eso ella no tenía ni idea, porque era analfabeta y durante su corta vida no había hecho otra cosa que fregar platos en el merendero de su padre, en las Ventas del Espíritu Santo, donde acudían soldados rasos, criadas, modistillas, dependientes y algún que otro pollo pera, y donde los conductores de los coches fúnebres, vestidos con una ridícula librea, paraban a la vuelta del cementerio a darse un merecido refrigerio, donde no faltaban las chuletas y el vino de Valdepeñas.

martes, 19 de julio de 2016

CRÍSPULA

Mi abuela Críspula nació en Madrid. Sus padres habían emigrado a la gran ciudad, para encontrar un futuro mejor. Marcharon de tierras gallegas y asturianas para malvivir en una ciudad que siempre les fue hostil.
Se conocieron a la orilla del río Manzanares. Isabel era lavandera y Mateo esportillero.
La ropa que lavaba mi bisabuela era acarreada por los llamados “esportilleros”, que la llevaban en sacos numerados y la repartían entre las mujeres que hacían la colada a pie del río. La mayoría de las lavanderas eran de procedencia gallega —como mi bisabuela— y los esportilleros solían tener ascendencia asturiana. Se conocieron en los trasiegos de unos y de otros. 
Mateo había nacido en un pueblecito de Oviedo y, junto a sus padres, había emigrado a la capital. Isabel, en cambio, había llegado sola, andando desde una aldea de La Coruña, cerca de la ría de Muros, con apenas trece años. 

lunes, 30 de mayo de 2016

A TRAVÉS DEL UNIVERSO (J.M.Ferradas)





Hace más de dos años tuve el privilegio, con Julia Díaz-Agero, de presentar en este mismo sitio la primera novela de Ana Vázquez.
Aquella primera novela Yo nací en Yeserías, era –podríamos decir en el directo dialecto de Ana– como un primer polvo. Espontáneo, salvaje, vibrante, inexperto, dubitativo y nervioso. Muy nervioso. Pero impactante. Como cabe esperar de esa primera vez (recordáis) nos dejó la sensación de que había algo más grande y más jugoso tras aquellas primeras maniobras literarias.

Hoy presentamos su segundo libro. Y algo trae del anterior. Algún nombre. Alguna prehistoria. Algún duende. Pero ahora, Ana si hace el amor. Sabe dónde le gusta y cómo. Conoce bien las distancias y los tiempos. Hace el amor con las letras y las abraza en nudos que nos hacen sudar entre las risas y las lágrimas. Entre las dudas y los miedos. Y nos saca esa mirada cómplice que cruzamos con quien nos hace vivir esos momentos. Da pausas necesarias entre los fervores del desasosiego y la pasión. Y pinta cada segundo con la tensión del siguiente. Sabiendo que llegará pero cuando sea su momento. Y lo buscamos.

Vayamos al principio… y como la casualidad no existe… apareció de casualidad su título. A través del universo (Jai guru deva, om). “Across the universe”. Qué casualidad… para una beatlemaníaca como Ana nada tan próximo como los primeros renglones de esta canción inmensa, que dicen así: “Las palabras fluyen como lluvia infinita en un vaso de papel”. Y es con ellas con las que nos transporta en una sucesión de feedbacks a la realidad cotidiana de unos personajes tan veraces que no llamarían nuestra atención si no conocemos sus adentros. Cuán creíble es la vida que duerme escondida tras la aparente normalidad de su fachada. Tal vez la de tu vecino. Tal vez la tuya.

domingo, 15 de mayo de 2016

A TRAVÉS DEL UNIVERSO








En “A través del Universo (Jai guru deva, om)” se dan cita hechos históricos, vividos e inventados, de la España de la dictadura, con fogonazos de recuerdos de la Guerra Civil y la posguerra; de “aquellos maravillosos ochenta” de “La Movida Madrileña” que hacía enloquecer, con su música y su marcha, y donde el que no estaba colocado, se tenía que colocar. Hasta la realidad de hoy, con su crisis incluida.

Ana Vázquez nos adentra de manera inteligente y amena en una reflexión sobre la muerte, la enfermedad, la maternidad impuesta y, sobre todo, con la música que acompaña siempre a la novela nos ofrece un canto a la dignidad y a la esperanza.

https://editorialamarante.es/libros/novela/a-traves-del-universo





lunes, 9 de mayo de 2016

CONCIENCIA DE CLASE

Nos vendieron que podíamos ser banqueros, propietarios, jugadores de bolsa, inversores… Y nos lo tragamos.

Jugaron con los ahorros de nuestros padres, con nuestras futuras jubilaciones, con el Euribor más el 1%, qué chollo, pero si es más caro alquilar que comprar... además una casita con jardincito en las afueras se revalorizará por los siglos de los siglos… Amén...

Y luego vino lo de que “si todos son iguales, yo no voto” o “por lo menos que me roben los míos”…

Y la semana de ocho horas, la indemnización por despido, el poder tener una cuenta corriente a tu nombre siendo mujer, que eso es otra… todos esos derechos conseguidos a fuerza de huelgas y muertos, que pensábamos que como eran adquiridos nadie nos los iba a quitar…

Nos creímos banqueros, propietarios, inversores, navegantes, conductores de coches de lujo… y perdimos la conciencia de clase.

Porque, y no nos engañemos, somos trabajadores, obreros, asalariados, operarios, proletarios... Y nos están comiendo los hígados, enriqueciéndose a nuestra costa y dejándonos con el culo al aire.

Pero total… si son todos iguales.

viernes, 6 de mayo de 2016

ANA GÓMEZ

Pasé mis primeros años con mi madre en la cárcel.
Lo recuerdo —muy vagamente— como un tiempo feliz, yo no tengo conciencia de haber sufrido mientras estuve con ella y lo que sí tengo presente es cuando me mandaron a casa, lejos de mi madre, de los berrinches nocturnos y de las noches en blanco que pasaba mi hermana intentando consolarme, porque yo no hacía otra cosa que llamar desesperadamente a mi mamá. Ángela me contó que tuvieron que dejar de llevarme a las comunicaciones en Yeserías, porque montaba tales cirios a la salida de la prisión que todos, funcionarias, guardias y familiares de presas, salían con el corazón encogido y los ojos húmedos de oírme berrear.
Supongo que tal vez por ese motivo ensanché los pulmones y ahora me dedico a cantar, en tugurios de mala muerte, los fines de semana.

martes, 8 de marzo de 2016

Yo también nací en Yeserías


 Yo también nací en Yeserías.

Pero mi madre si era una asesina. O por lo menos cumplió condena por eso, por envenenar a mi padre, un sargento de la guardia civil que no dejó de maltratarla desde el día de su boda.
En realidad la que echaba cabezas de cerillas en las sopas de leche era mi abuela Críspula, a la que —dicen— yo me parezco muchísimo. Pero por jugadas del destino, por vete a saber qué, la que se chupó años de cárcel fue mi madre, que por aquel entonces estaba embarazada de mí.
Soy la pequeña de seis hermanos. Los dos mayores Ángela y Mariano se dedicaron en cuerpo y alma a cuidar al resto cuando mi madre estuvo en prisión.

Dicen que cuando nací berreaba con un chorro de voz (así que me dedico a cantar en tugurios de mala muerte los fines de semana que libro en el cuartito de costura de mi madre) y que era la más guapa de los hermanos. Que tampoco hay que correr mucho, porque son tirando a feos, qué coño tirando, son muy feos. 
Ángela es igual que mi madre, pequeñita y de cara redonda. De jovencita era graciosa, pero con los años está más arrugada que una uva pasa y es muy poca cosa, en lo físico. Porque luego es que resuelta que la tía es un portento. Es abogada y trabaja en su propio bufete, asociada con Alejandra García de la Fuente Gustafsson, la famosa abogada feminista. Bueno feministas son las dos, porque llevan algunos casos de mujeres maltratadas por amor al arte. Y en eso sí que tuvo que ver que mi abuela, que se metió en una asociación después de la entrevista en “El País Semanal” tras la puesta en libertad de mi madre.

Que eso es otra, menudo revuelo en el pueblo. Mi abuela se hizo famosa y hasta rodaron una película con su historia y la de mi madre y sus colegas del talego, que menuda pandillita… a mí, muchas veces me da vergüenza de mi familia y me hubiese gustado ser normal. Pero no lo soy. Estoy buena y soy pobre y eso, en un pueblo de mierda como el mío, solamente te trae problemas.



lunes, 7 de marzo de 2016

DEBORAHLIBROS




Mi madre siempre me dijo que no hablase con extraños. Y hasta en eso se equivocaba, la pobre.

Este fin de semana, por fin, he conocido a mi “amiga virtual”.
Había ganas.
Katixa me descubrió por un “tuit cabreado”, como ella misma escribe en su blog. Un blog donde reseña lo que quiere y le gusta, porque es libre como el sol cuando amanece y –claro- ya solo por eso nos teníamos que llevar bien.

Pero es que ahora ha abierto una librería en Pamplona.
¡Una librería!
Y lo primero que hizo fue encargarme unos cuantos libricos que va y vende. Y cuando graban un vídeo para una televisión navarra salen “las Yeserías” de fondo. Y una, que por no tener ya no tiene ni edad de merecer (ya sé que lo decía Sabina) se esponja y le manda el enlace a familiares y amigos, ¿lo veis? Pero nadie es profeta en su tierra.

DEBORAHLIBROS es su librería. Cuando os paséis por Pamplona debéis visitarla (luego ya os vais de pintxos por San Nicolás y Estafeta), porque Katixa es librera de las de verdad. De las que saben de lo que hablan, venden y recomiendan. De las que han leído todo lo leíble e incluso lo infumable, pero ella va y lo dice. No se vende, no utiliza su blog para hacer de community manager de editoriales grandes o poderosas, para bailar el agua o para que le regalen ejemplares por “la face”. Porque puede y quiere. Y a mí me encanta. Y deberíais ver cómo coge un libro, con mimo, cómo lo toca, cómo lo coloca en su estantería… Eso es amor.

Y cuando la vi me recordó a mi Elena Ayllón (la protagonista de mi segunda novela), que también tiene una librería, Penny Lane, en el barrio de Malasaña.
Y que conste que cuando lo escribí ni conocía a Katixa personalmente, ni tenía ni puñetera idea de que iba a abrir DEBORAHLIBROS. 

Cosas veredes…














miércoles, 24 de febrero de 2016

Cuentacuentos en Sala Reciclaje


Nuestro más sincero agradecimiento a Carlos Roldán, que nos estuvo "disparando" toda la velada.
http://www.oharephotography.es/Readings.html

lunes, 1 de febrero de 2016

CUÉNTAME UN CUENTO

El próximo 19 de febrero, a las 21:30 José Manuel Ferradas y yo leeremos textos propios en SALA RECICLAJE, C/Carlos Martínez, 8.Guadarrama (Madrid). Estáis invitados.



martes, 5 de enero de 2016

PENNY LANE


Te pones a escribir y, aunque no quieras, aunque intentes por todos los medios que no sea así, se te escapa algo, te retratas.
Elena Ayllón tenía una librería en el barrio de Malasaña. Y Jimena García de la Fuente un bar de copas y sala de conciertos en el de Prosperidad.
Y las dos se plantean sus negocios como una extensión de ellas mismas, pretenden hacer, contratar y vender lo que a ellas les gustaría ver, comprar o escuchar.
Y, por supuesto, no se hacen ricas, que es que tampoco hacía falta.
Y, por supuesto, yo me muero de envidia.

El pasado 16 de diciembre Katixa abrió su librería en Pamplona.
Se llama, como su "alter ego", DEBORAHLIBROS y, por supuesto que yo muero... de felicidad y también, pero solo un poquito, de envidia.

(Nena, he pillado una foto tuya del Face, espero que se pueda.)

jueves, 24 de septiembre de 2015

DON GARIGRAN


Ignacio Urrutia era el hombre más guapo que jamás habían visto las calles de Vega de Tajo.

Llegó una brumosa mañana de octubre, con su maletita de cartón, sus dos mudas de ropa y con la extraña idea de pasar desapercibido en un pueblo, donde los pecados de su antecesor no iban a dejar de pasarle factura, antes o después.

Yo le conocí el domingo, en misa de doce, a la que nos obligaba a ir mi abuela. Era roja y atea pero decía que tal y como andaba el mundo lo mejor que podíamos hacer era no rechistar y nadar a favor de la corriente, porque, antes o después, Paca la Culona moriría y llegaría a España la democracia y la libertad, a pesar de Juanito el Breve. Era muy lista mi abuela y a veces parecía un augur de la antigua roma, de las que veríamos, años después, en “Yo, Claudio”, pero casi siempre se equivocaba en sus predicciones.

Mi hermana mayor, Ángela, se puso muy nerviosita cuando vio a don Ignacio y cuchicheó con una risita ahogada lo mucho que se parecía a Cary Grant, pero ella lo llamaba Gary, porque no leía revistas ni sabía nada del mundo, la pobre, todo el día trabajando en casa del alcalde y por las noches estudiando para sacar el bachiller. El caso es que desde ese primer día le comenzamos a llama don Garigran y con ese mote se quedó de por vida.

domingo, 6 de septiembre de 2015

JAI GURU DEVA, OM



"Jai Guru Deva, Om" está inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual con el nº M-005829/2015

Elena Ayllón fue uno de los personajes secundarios de mi primera novela YO NACÍ EN YESERÍAS.
Elena y Jimena, hacen su primera aparición allí y, ahora, se convierten en las protagonistas de esta historia, que cuenta la vida de la primera.

YO NACÍ EN YESERÍAS, fue una novela coral, una especie de introducción, donde algunos personajes van a convertirse en protagonistas de sus propias historias.

Elena Ayllón es una mujer vallisoletana, hija de uno de los empresarios más importantes de vinos de esa zona.
Nacida en los sesenta, su historia va siendo relatada por ella misma y por su amiga Jimena García de la Fuente, hija de un juez, que también vivió sus primeros años en Valladolid.

Elena crece en la España franquista, a la vera de una familia afín al régimen, pero que paulatinamente va tomando conciencia de la realidad de su país, por obra y gracia de su amigo José Luis Suárez, hijo de caciques, rojo convencido y el primer gran amor de su vida, que despierta su pasión por la literatura y la libertad.

En los ochenta conoce, en Madrid, a su amiga del alma, Jimena, la dueña del pub Strawberry Fields y desde entonces sus vidas van a ir enlazadas en las alegrías y las penas, la salud y la enfermedad…

En JAI GURU DEVA, OM se dan cita hechos históricos, vividos e inventados, de la España de la dictadura, con fogonazos de recuerdos de la guerra civil y la posguerra. De “aquellos maravillosos ochenta” donde La Movida Madrileña nos hacía enloquecer, con su música y su marcha, donde el que no estaba colocado, se tenía que colocar. Hasta la realidad de hoy, con su crisis incluida.

Elena y Jimena, cuentan sus historias, a veces tristes, a veces no, paralelas a la historia de este país.

(Cada capítulo es el título de una canción de LOS BEATLES, porque el Strawberry Fields no podría ser lo que es, ha sido y será, sin ellos. Y JAI GURU DEVA, OM es el mantra indio que se recita una y otra vez en ACROSS THE UNIVERSE:

 “Jai Guru Deva, om… 
Nothing’s gonna change my World”

lunes, 27 de abril de 2015

DIEZ COSAS QUE NO DEBES HACER EN FACEBOOK

Cuando lo leí, yo, evidentemente, incumplía las diez normas sagradas. Las redes sociales, por definición, no son otra cosa que un enaltecimiento del ego, que como concepto está bien, lo malo es cuando alcanza límites similares a los cojones de Kin-Kong, entonces es cuando hay que mirárselo.

¿Pero qué tiene de malo poner en un página que es tuya, solo tuya y de nadie más, una foto de perfil de hace diez años, un retrato de tu gato, perro, conejo o niño en edad de guardería? ¿Por qué ese afán de dirigirlo todo? ¿Porque si no te bloquean, rechazan o incluso reportan de tu comportamiento indigno de una señorita? Porque sí... Facebook está lleno de chivatos, acusicas, que en cuanto ven teta o pelo de coño se alteran y mandan quejas, no sé muy bien a qué o quién, pero lo hacen, doy fe... ¡Pues que se piren!  Porque se supone que en las redes sociales quien más quien menos sabe algo de tí, ha mirado tu perfil o te conoce, por ese motivo pide tu amistad. Una servidora, que come de todo, incluye a casi todo el mundo. Y digo casi porque los dos últimos me salieron rana. ¡Niñas huid de machotes que en su biografía lo único que hacen es cambiar su foto de perfil! Y si hay alguna en calzoncillos o pegando tiritos en Kabul ¡Escondeos!

lunes, 23 de febrero de 2015

CUQUI SARASOLA

Mi amiga Cuqui Sarasola era la pija más pija de todo el barrio de Argüelles. A mí, que no tenía amigas, me repateaba bastante. Pero como nuestros padres eran colegas, no nos quedó más remedio que aceptarnos.
Coincidíamos en los cumpleaños de las niñas bien del cole, las Concepcionistas de la calle Princesa, y al final, en la adolescencia, acabamos por ser amigas.
Ella era muy guapa, alta y rubia —como yo— pero con mucho mejor tipo, más simpática y con un aplomo y seguridad en sí misma del que yo carecía.
Siempre fui de una timidez enfermiza, me acomplejaba mi altura, mi tipo y mi segundo apellido sueco.

Cuqui se casó, en los ochenta, con el hijo de un político. Tan alto, tan guapo y tan pijo como ella. Mi amiga había estudiado derecho en el CEU, siete años para acabar una carrera de cinco, pero como ella decía, "tengo el título, nadie me pregunta cuánto he tardado en sacarlo" y su papá, que era magistrado del Tribunal Supremo, la colocó en un despacho donde lo único que tenía que hacer era respetar el horario y acudir a las reuniones semanales, sin hablar mucho.

miércoles, 18 de febrero de 2015

MI NIÑO CHIQUITO


Me ha nacido un niño
y la casa,
de repente,
sin sentirlo,
se me ha llenado de lirios.

Me ha nacido un niño
y en los troncos que se queman,
alocadas,
se han levantado las llamas,
para ver más cerca,
su linda cara,
mientras bailan
y, en silencio,
le cantan una nana.

Me ha nacido un niño
y en la puerta de mi casa
ha llamado
una primavera adelantada.

Los amigos,
inconscientes,
dicen que me he vuelto loco,
de repente.

Es la locura bendita
que me regala mi niño,
mitad rosa, mitad lirio.

Miguel Villalba Herrero
18 de febrero de 1964

viernes, 13 de febrero de 2015

YO FUI ALUMNA DE RICARDO SENABRE

http://www.elcultural.es/noticias/letras/Ricardo-Senabre-la-critica-como-ensenanza/7370

En los ochenta comencé a estudiar en la universidad. Lo hice porque necesitaba una titulación para preparar unas oposiciones que jamás logré aprobar. Y me matriculé en Filología Inglesa porque ese idioma era fundamental para superarlas. El hecho de que la Facultad estuviese muy cerca de la casa en la que —entonces— vivía mi familia, fue fundamental.

Me aburrí como una mona. El nivel que yo creía que debería tener la población universitaria (y más en una carrera de letras) dejaba mucho que desear, había mucho analfabeto funcional y las clases de inglés —que eran las únicas que me interesaban— eran bastante más básicas de lo esperado. Lo único que me gustaba era que ahora podía leer “novelitas” (como decía mi padre) sin tener que esconderme en época de exámenes, porque eran obligatorias. Me tiré años leyendo de “extrangis” porque cuando mi padre me pillaba apelaba —voceando como un trastornado— a los ejercicios de integrales y/o derivadas que tenía pendientes y que tanta desazón provocaban en mi espíritu peliculero.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿FELIZ? NAVIDAD



Como todos los años, la nochebuena se pasaba en casa de la madre de ellas.
Eran tres hermanas, las tres casadas y las tres con hijos.

Todos los años cenaban lo mismo, se regalaban lo mismo y hablaban de lo mismo. Mentiras piadosas para que sus padres no se preocupasen.

La mayor —profesora de literatura en un instituto del centro de Madrid— estaba hasta los cojones de su marido “el curilla”, como le llamaban sus otras hermanas. También era profesor, pero había heredado un pastizal de sus padres, unos catetos de un pueblo de Ávila, con tierras y ganado y no trabajaba. “El curilla” no podía soportar a la familia de su mujer. Los padres eran muy católicos y muy de derechas, como él, pero intuía que la pequeña —que tenía fama de zorrón— era roja y, probablemente atea, porque en el funeral del padre se pasó la mayor parte de la misa en la puerta, fumando con sus hijos, y la mediana era insoportable con ese desdén con el que trataba al resto de la humanidad, como si fuesen sus pacientes de la Seguridad Social.

lunes, 17 de noviembre de 2014

ME HIERVE LA SANGRE, TOMA DOS.


A finales del 2011 me lie la manta a la cabeza y abrí este blog.
Tres años ya y —como decía la canción— parece que fue ayer.
Aunque lo he tenido abandonadito una temporada, vuelvo con energía y cabreos renovados. No, no me he amansado. La razón y el motivo es que he estado muy ocupada corrigiendo un libro de viajes, veinte años de viajes, nada menos.

Muchas han sido las críticas a mi bullicio, burbujeo y calentamiento global. Me hierve la sangre por muchas cosas y soltar lastre es muy beneficioso para mi salud.

“A Ana Vázquez la conocí virtualmente por un tuit cabreado, y llegué solita a estas "yeserías" que me han ganado a pulso.” Así comenzaba la reseña de mi novela DEBORAHLIBROS. Así que mi irritación ha valido para algo, qué digo, para mucho. Si mis cuentos yeseros han sido capaces de atraer su atención me doy por satisfecha.
Como dijo José Manuel Ferradas en la… ¿presentación? (bueno, digamos jolgorio) del libro: “Tiene metido el trueno en la garganta, la revolución en el cerebro y el látigo en la lengua. (…) Su lenguaje directo evita el equívoco y, a veces, solo a veces, adquiere una rudeza casi brutal.”
Cierto es. Hablo como escribo y escribo como hablo. Laísta y ácida como una bestia parda.

Es mi blog y escribo lo que (y como) quiero.

Bienvenidos a los nuevos y bien hallados a los de siempre.

Gracias por leer.




martes, 12 de agosto de 2014

AVISO

Aunque lo publiqué, en este blog, entre diciembre de 2012 y enero de 2013, el 10 de junio de 2013 registré mis tres primeras entradas de YO NACÍ EN YESERÍAS, tituladas ANGELITA LA RÁPIDA, MARÍA LA PUÑALES Y OLGA GUSTAFSSON, en la plataforma SAFE CREATIVE con el código: 1306105248781. Fui colgando diversos posts con capítulos de esta misma novela.

En septiembre de ese mismo año 2013 inscribí mi novela en el REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL, con este número: M-006978/2013.

En noviembre la presenté en SALA RECICLAJE  y estuvo tres meses disponible,  de forma gratuita en formato digital para quien quisiera leerla.





miércoles, 6 de agosto de 2014

SOBRE MI

(Dicen, que los escritores siempre acaban hablando de ellos mismos)

En septiembre de 2011 mi cabreo —más que justificado— se hizo carne y habitó entre nosotros…

Paseando por la calle decidí que necesitaba aullar para desahogarme. ¿Y qué mejor manera que hacerlo a través de un blog, para que se enterase el mundo mundial?
Sí, amiguitos, el pataleo como último recurso.

Y nació un post, dos, tres… dedicados a bancos, políticos, banqueros y empleados de sucursales bancarias.

Una cosa llevó a otra. Porque, de repente, me di cuenta de que había gente que me leía, y no solo los amigos, también desconocidos. Incluso —algunos— me daban la razón y me animaban a seguir…
Y ya se sabe, no hay como tener público para que una se venga arriba. Narcisismo puro.

Y nacieron, aquí mismo y sin epidural, Angelita, María, Olga, Cándida, Marcela, Elena y Jimena…

Y no solo se hizo carne el verbo (¿o es al contrario?), sino que se convirtió en papel. Y nació mi primera novela.

A la vejez viruelas…

Porque sí, soy mayor. He llegado a la bonita edad de la cincuentena y como la mayoría de las mujeres de mi década —los sesenta— con muchas ataduras familiares que han supuesto que “mis cositas” quedaran en un segundo plano.
Las de mi generación hemos tenido muchas más oportunidades que nuestras madres (que no podían, ni siquiera, abrir una cuenta en un banco) pero —también— hemos abrazado una religión que ahora me resulta incomprensible y, casi, ridícula: la de “hacerlo todo y bien”, hemos desarrollado unas espaldas que ya quisiera un nadador olímpico y nos hemos cargado con todo lo habido y por haber.
Afortunadamente muchas hemos dejado de ser las más listas, las más guapas, las más delgadas, las que mejor cocinamos y las que lavamos más blanco.
Como yo. Y es un triunfo. Las cincuentenarias estamos comenzando a hacer lo que nos sale del chirri. Bien, mal o mediopensionista.

Toda mi vida había soñado con escribir. Lo he conseguido y me siento bien.











lunes, 21 de abril de 2014

Cien años de Soledad


Con la muerte de García Márquez he rescatado —yo también le pego al tsundoku— uno de los ejemplares que guardo de “Cien años de Soledad”.
Reconozco que me he rendido a la tecnología y me resulta mucho más cómodo leer en el iPad. Pero no puedo evitar acumular libros en papel. Tocar, pasar páginas, el “olor a resma y a tinta” como dice mi —ahora sí— amigo José Manuel, era algo que casi tenía olvidado y que he vuelto a sentir, a pesar de mis achaques de señora mayor.


Porque mi padre, como los padres de Katixa, tenía la buena costumbre de comprar libros, almacenarlos en estanterías y ¡leerlos! Y esos buenos ejemplos, como la hermosura, si que se pegan.
Y como perdí la cuenta de las veces que he leído LA NOVELA, la retomé. Y como todas la veces que lo he hecho me ha vuelto a sorprender el hielo, como al Aureliano niño, he visto llover flores, ascender al cielo, en cuerpo y alma, a Remedios la Bella y he recordado que mi María la Puñales miraba a través de las cosas y las personas como los diecisiete Aurelianos. Y que sus primeras palabras no fueron ni papá ni mamá, sino un “va a llover” que dejó petrificada a su madre, mientras pelaba patatas en una mañana de un mes de julio caluroso y sin nubes y que desató la tormenta más grande jamás vista, esa misma noche, en las chabolas de su barrio, inundando caminos y estancias.
Porque mi María es… ¿Se podría inventar un término que definiera a los personajes de García Márquez? Si fuese así, María la Puñales sería un personaje “macondiano”, desde el humilde respeto, reverencia y homenaje que me produce mi escritor de cabecera.
Gabriel José de la Concordia García Márquez




martes, 11 de marzo de 2014

¿Desea eliminar el archivo adjunto?

Hoy hace catorce años que lo borré. 

Mira que me preguntó :" ¿Esta usted seguro que quiere enviar el archivo seleccionado a la papelera de reciclaje?" Yo dije : "Si, quiero" y ahí acabó todo.
Recuerdo la fecha porque era la víspera del cumpleaños de mi hija.

Era mi primera novela. Sin acabar, pero con toda la historia cogida con pespuntes.
Ayer, mientras escribía la segunda, el subconsciente -inconsciente él- me jugó una mala pasada y puse :

 "Nunca estuve enamorada, pero le quise. Y no hay mayor prueba de amor que la de dejar marchar  lo que se ama. Lo supe en aquel preciso momento, y entonces -y solo entonces- entendí a Manel."

Y la magdalena proustiana se me volvió -como últimamente me pasa tantas veces- a atragantar en este cerebro descerebrado que heredé de mi padre.

Afortunadamente Elena Ayllón pasó de puntillas por Yeserías, apuntando maneras. Tan chulita ella, tan autosuficiente, tan rica, guapa y con éxito. Tan infeliz... Y como era de esperar, a codazos, se ha hecho sitio para ella sola. Bueno, para ella y para su amiga Jimena. Y sin yo quererlo, sin ni siquiera tener conciencia de que esto podía pasar, Elena -que antes se llamó de otra forma- ha reaparecido en mi vida.

¡Bienvenida seas, guapa!

viernes, 7 de marzo de 2014

"TREN" de José Manuel Ferradas

Y ésto es lo que leyó José Manuel Ferradas, conocido en todo el mundo, alrededores y barrios adyacentes :

                                                                          TREN


No era tan tarde. Normalmente, en esas jornadas de invierno, solía volver  a casa mas tarde todavía.
          Con el habitual desánimo recogí los trastos, ordené algunos papeles y abandoné la oficina. Hacía horas que las farolas definían en líneas bajo sus focos las pertinaces gotas de lluvia. El clima, ese gran cíclico, cumplía su oficio con testaruda eficacia.
         Crucé la calle chapoteando el jugo de la civilización. Borbotones de agua aceitosa saltaban sobre mis zapatos irisando sus formas al reflejo de las luces.
         Siempre amé esta ciudad pero, tras muchos años de vivirla intensamente, consideré que los deberes ya estaban hechos. Cedí humos y desmanes, cabalgué unos dedos en el mapa y me fui a un pueblito de la sierra. Desde entonces mis visitas se han ceñido a la labor y alguna escasa noche de asueto cariñoso en los tugurios clásicos de siempre.

domingo, 2 de marzo de 2014

Sospechosos habituales

Enredando, tecleando, metiéndome donde sí me importa, descubro que hay GRUPOS en Facebook. Y yo, que me tiro en plancha virtual a todo lo que suene a club de lectura, escritura, megustaque... pues allí que voy.

Y resulta que hay grupos que son cerrados (¿?) y resulta que tienen reglas (¿?) y resulta que cuando alguna insensata, como yo, rompe esas reglas, le regañan (¿?¿?¿?¿?¿?). Y una, como ya no está para que le toquen el órgano sexual, cibernéticamente hablando, se va.

Me explico.

miércoles, 26 de febrero de 2014

"ANIVERSARIO" de Miguel Ángel Ferradas


Como ya he contado, el pasado viernes 21 de febrero, unos amigos nos reunimos en SALA RECICLAJE para leer creaciones propias y darle un poco al jolgorio cultural (y cervecero).
Miguel Ángel Ferradas ha publicado una serie de cuentos bajo el título de "Desasosiego" que podéis encontrar en esta dirección :

http://www.bubok.es/libros/231431/Desasosiego

Leyó lo que se relata a continuación, que comparto con todos vosotros porque a mí, personalmente, me encantó y me "desasosegó".

                                                                    Aniversario

Manolo, Manolo, Manolo… mierda de tecnología, que por cada una que te da te enreda cuatro. Mucha pantallita táctil, que desde luego es preferible a los microtecladitos de antes, que parecían pensados para dedos de Barbie, pero al final siempre pasa lo mismo: que tienes más opciones que necesidades. Y encima conduciendo. Y el parrot, otra mierda que se desconecta solo, él sabrá por qué. Y como me pille un guardia me termina de crujir, que al final uno anda con más ojos a los recaudadores de Hacienda que a la carretera.
Maruja, May, Modesto… no, coño, para atrás: Mamen, Mamá… ¿Mamá?... ¡Hostias, Mamá…!. El tiempo que hará que no le doy un toque. Que no me paso a verla, el doble. No sé, meses ¿Por qué no? Un toque. Al menos estar ahí, saber que sigue estando…
Suena una, dos, tres, cuatro veces…

lunes, 17 de febrero de 2014

Escribir como terapia



Indagando y leyendo por ahí me he encontrado con una frase que me ha dado qué pensar : "Comencé esta novela por indicación de mi psicóloga, que me instaba a escribir lo que me pasaba". Bueno, no son palabras textuales, pero la idea es ésa.

Cuando la vida se te pone perra y no ves manera de soportar lo que se te viene encima, tienes, DEBES, buscar un auxiliosocorro, que ayude, si no a salir, por lo menos a sobrellevar estas pruebasquenosmandaelseñor, porque es que si no, acabas corriendo calle arriba pegando chillidos y pateando gatos. Y está muy mal visto. Más si eres o/y vives en un pueblo : que todo se sabe y si no, se inventa.

Hay quien va de compras, se tiñe el pelo o le da por apuntarse a Pilates.
Pero lo más efectivo, dónde va a parar, es escribir.

jueves, 6 de febrero de 2014

LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE (Rosa Montero)


La exhibición del dolor siempre me ha parecido algo que raya con lo obsceno. Los funerales, los velatorios y los jolgorios fúnebres ante la muerte de un ser querido, siempre me han dado algo de vergüenza ajena.

Estoy leyendo “La ridícula idea de no volver a verte” de Rosa Montero. Y a la par, escribiendo mi segunda novela, secuela de la primera. Y digo secuela porque no es una segunda parte de… Es otra narración independiente de su hermana mayor –mayor por la edad- pero con algunos personajes, que se esbozaban en la primera y que, ahora nacen, crecen, se multiplican y… algunos mueren.

Elena moría al final. Pero tras varios principios accidentados y accidentales, decidí comenzar por el fin de la historia. Creo que ha quedado bien.

Y el principio es la muerte de Elena. No, no es una novela triste en sí misma. Tiene sus momentos, pero en general es bastante alegre. Elena es tan mal hablada como divertida. Y como escritora, es capaz de dar la vuelta a un hecho tan doloroso y hacer reír. Pero ese es el final y no voy a contarlo.

sábado, 4 de enero de 2014

Tía, si ejque de puro buena ereh tonta...


Hacer cola, esperar turno, es algo que habitualmente fastidia mucho a todo el mundo. Pero hace años descubrí que es algo fascinante si escuchas atentamente conversaciones privadas.

Mi madre, antes, era habitual de saraos navideños. Que si vamos a llevar a los niños a Cortilandia, que es muy bonito. Que si vamos a esperar siete horas para envolver los regalos en El Corte Inglés, que como ahí no los envuelven en ningún otro sitio y además te regalan las pilas... Que si el roscón de Pyma es el mejor del mundo que hay que hacer cola para encargarlo dos días antes y otra para recogerlo... Que si la cabalgata de El Escorial...
Y ahí le cogí yo gustillo a lo de esperar escuchando conversaciones ajenas. Es más, muchas veces, hacía callar a mi madre y a mis hijos (escandalizados) porque no me enteraba de lo que estaban diciendo las tiparracas anteriores, posteriores o, incluso, a siete cuerpos de distancia, de nosotros.
Porque, la verdad, las tías hablan mucho, más alto y -dónde va a parar- más entretenido.

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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Escritores que autoeditan, como yo.


Fui una niña preguntona. Siempre quise saber el porqué de todo y con la edad no se me ha pasado. Al contrario.
Así que el día que puse internet en mi casa, descubrí que tenía acceso a muchísima información que antes tenía que buscar por otros canales, mucho más lentos y trabajosos. Estaba encantada.
He leído multitud de tutoriales, noticias, libros y opiniones para conseguir poner en marcha un blog, este blog, que comenzó siendo un desahogo ante las cabronadas de los bancos.
Comencé de la nada. No tenía ni idea. Pero aquí esta gracias a la "tecnología blogger", a páginas como "Mamaquieroserblogger" y a echarle ratitos que le quito a la plancha, el mocho y las ingles brasileñas.
Luego llegaron Las Yeserías. Y como yo soy así, decidí que un libro no es un libro hasta que no lo ves -tocas- en papel.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Fotos presentación "Yo nací en Yeserías"

FOTOS DEL JOLGORIO EN SALA RECICLAJE
(Guadarrama)
https://www.dropbox.com/home/Public/Presentaci%C3%B3n.%20Reciclaje%208-nov-2013

Presentación "Yo nací en Yeserías" por Julia Díaz-Agero

PRESENTACIÓN DE JULIA DÍAZ-AGERO (vídeo)
http://youtu.be/-VQGjrxCveI

Presentación "Yo nací en Yeserías" por José Manuel Ferradas



PRESENTACIÓN DE JOSÉ MANUEL FERRADAS:
Hola a todos
Cuando conocí a Ana, hace ya mucho tiempo, no era mi amiga. Era amiga de unos amigos míos. Pero esa es una historia que ya os contaré un día si es que se tercia. Luego el tiempo fue asentando las razones y hoy puedo decir que cuento con ella entre los que me han elegido para esa función con la complicidad de algunos elementos intervinientes. A saber: La troup que nos rodea, la zampa, la música, la Mahou y, por supuesto, Reciclaje. Y es que Reciclaje participa desde el inicio en lo que hoy nos vuelve a traer aquí.

Ana tiene un hablar peculiar, ya lo sabéis muchos de los presentes. A veces cuesta imaginar cómo cabe tanta energía en un cuerpo pequeño que, además, vende como frágil y enfermo. Tiene metido el trueno en la garganta, la revolución en el cerebro y el látigo en la lengua. En realidad Ana es el paradigma de la barbarie del tímido. Mucho que decir y miedo escénico. Dispares ingredientes que cocina en el acero de la palabra.
Siempre fue carne de juntaletras pero no lo sabía. No lo sabía y no lo supo hasta que, en uno de sus múltiples cabreos (porque Ana se cabrea con frecuencia) inició un blog en el que dedica sus elogios y parabienes a los bancos. El grado de afecto que les profesa va en consonancia con el nombre de tal blog: “Qué cabreo tengo”

Pues bien, una noche frente al portón de esta nuestra capilla sixtina serrana hablaba Ana con alguien que hoy no doy a recordar y remataba su speech con el retintín indudable que reposa tras un  “PERDONA BONITA PERO YO NACÍ EN YESERÍAS” Algo tan lapidario rebotó en mi cabeza y solo acerté a decir: “Buena entrada para un blog” Y se lió. Vamos la lié. Bueno que ella se lió y pasó de ser un post a unas notas. De las notas a una idea y, cuando se quiso dar cuenta, había cobrado vida propia y se le presentaban personajes, situaciones, historias, hijos, cuñados… y se le vistió de novela.

YO NACÍ EN YESERÍAS es una catarata de frescura. Es la naturalidad que vuelca en cada frase la pluma de una escritora virgen, novel. Es divertida, sincera, un puntito obscena y algo mas que fluida. En ocasiones se muda en fábula y envuelve la sonrisa con papel de amargura. Guarda el secreto de quien no debe pleitesía, de quien es dueño de su imaginación y sus mentiras. De la realidad inventada y la realidad oculta.  Multitud de personajes se aparecen, medran, viven, sufren, sueñan, se desvanecen, laten  y convergen en el final de una historia que no termina. Una historia permanente que, claramente, no se cierra en un volumen y promete secuelas.

Y me refiero a la pluma de una escritora virgen lo que no quiere decir virginal precisamente pues Ana puede pecar de tímida (encubierta, eso sí) pero nunca de mojigata, pacata, mentecata ni de cualquier otro “ata”. Su lenguaje directo evita el equívoco y, a veces, solo a veces, adquiere una rudeza casi brutal. … “Comenzaron a darle hostias hasta que cayó al suelo del patio…” porque fue así. Seguro que fue así. No le golpeaban, le hostiaban.
Os imagináis a Zorrila planteando la famosa escena del sofá con un tresillo de IKEA y a Doña Inés replicándole a Don Juan con un: “Venga tío déjate ya de mariconadas y al lío que luego viene la Brígida y nos jode la matraca” pues no, yo no me lo imagino. Igualmente resultaría algo peculiar escuchar a María la Puñales meditar en su nada dudoso ambiente carcelario: “Es cuando menos una paradoja contemplar el velado atardecer volando libre tras los muros que aprisionan mis sentimientos” pues yo tampoco lo veo. Cada cosa en su sitio y las palabras en cada boca. “Las guerras las hacen los hombres y nos joden a las mujeres” le dice Manolita a Paca en un determinado momento.
Y es que Ana ha cometido el imperdonable acierto de templar voces y figuras con su entorno.
Conoce el escenario y ha mamado de la fuente. Forma parte de su memoria. Ella es la memoria. La ficción camina siempre bordeando las lindes de la realidad. No es más que la proyección de nuestra vivencia amasada con el rodillo eterno del deseo y es, en ese preciso territorio, donde Ana platica con enorme soltura. Consigue que lo extraordinario se nos aparezca como algo próximo. Hace que un elenco absolutamente marginal se incorpore a nuestra conciencia como si siempre hubiera estado allí y, casi si te descuidas, podrías alargar la mano y rozar con la punta de los dedos algunos flecos de realidad que nos resultan conocidos.
Esta no es una historia de mujeres homicidas. Ni siquiera es una historia de mujeres. Es una historia de la historia vista desde una perspectiva muy original y novedosa. La crueldad, los prejuicios,  la pasión, la necesidad, los sueños, el amor, los miedos, los huecos, el futuro… todo gira en derredor de un epicentro carcelario y aparece ante nosotros impreso en una pantalla de papel listada.

YO NACI EN YESERIAS no pretende ser embajador de un nuevo culturalismo. Es una novela que nos abre las puertas de una época en la que nos bebimos con  Jimena todos los  Strawberry Fields del momento. Sin artimañas ni prestidigitaciones literarias nos cuenta la historia, las historias, y nos las cuenta como ella las vio, como ella las soñó  porque la credibilidad se consigue a través de lo veraz y Ana  escribe como habla, habla como siente y ella siente con una fiereza cariñosa.

Sin perseguir un Pulitzer, con su talento bailón, beatlemaníaco,  enemigo de lo usual, nos ofrece un tiempo lúdico, unos metros de jugoso tejido literario. Un divertimento que engancha desde el comienzo. Seda, franela y pana repartida con la generosidad de alguien para quien la música relajante produce estrés.
Además ha tenido el valor de editar ella la novela, con un par.

No os voy a recomendar la lectura de YO NACI EN YESERIAS ¡es obligatorio¡ Lo que si os voy a recomendar es que compréis el libro.

Vivimos en un mundo digitalizado. Sumido en la electrónica mas disparatada. Un mundo donde giramos enloquecidos rodeando los tiempos. Un mundo en el que hacemos de la picaresca pirata una guía perdonable. Un espacio donde casi no cabe la ortografía en aras de la comprensión zafia e inmediata. Pero aún queda un espacio en el que el silencio se hace magia en nuestra cabeza mientras damos forma a las imágenes que nos sugieren las palabras.
Porque un libro es eso. El peso en una mano, la luz que hace brillar las ideas negro sobre blanco y el olor a resma y tinta.

Que tengáis todos una feliz lectura.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

ANGELITA LA RÁPIDA


              
Yo nací en Yeserías.

No, mi madre no era ni María la Puñales, ni Angelita la Rápida, las asesinas más afamadas en la década de los sesenta.

 Mi madre, la pobre, cumplía la condena de haberse casado con un funcionario de prisiones -ahora llamados de Instituciones Penitenciarias- y entonces, en Yeserías también había un hospital, donde parían las mujeres de los funcionarios.

Angelita la Rápida, la envenenadora de Urda, fue una de las criminales más conocidas en los principios de los años sesenta. El juicio fue muy comentado en periódicos de la época. Estuvo presa en la Central para madres lactantes en Ventas y luego pasó a Yeserías.

Angelita vio cómo daban a su padre el paseíllo durante la guerra civil, por pertenecer a la CNT.  Era maestro del pueblo y no llegó a ver cómo perdía la guerra.
La madre de Angelita, una mujerona de armas tomar; que siempre reprochó a su marido no estar donde tenía que estar en el momento adecuado; en cuanto se quitó el luto empezó a dejarse ver por el pueblo. Así que Paco, el de los muleros, intentó llevársela a la era, pero Críspula, que tenía ya muchas tablas, aguantó, hasta que a Paco no le quedó más remedio que pasarla por el altar antes que por la piedra.

MARÍA LA PUÑALES


                                                                 
Era un martes 5 de agosto de 1969 - el mismo día en que 40.000 personas se congregaban en Woodstock buscando paz y música- cuando el juez dictó sentencia contra María Rivas de Dios, más conocida como María la Puñales, la gitana más sanguinaria, cruel y vengativa que nunca nadie recordara.

María fue la hija número doce de Antonia y de Manuel. Gitanos chabolistas del barrio de la Ventilla. Eran, como lo fueron antes sus padres y sus abuelos, ropavejeros y con el tiempo se acabarían dedicando a la chatarra. Oficio decente y digno, como ellos, que eran pobres pero con unos principios que nunca nadie, ni siquiera su última y díscola hija, consiguieron hacer tambalear.
María fue la última de sus hijos, todos ellos feos, renegríos y canijos, como sus padres.
Ella, sin embargo nació mucho más blanca que sus hermanos, y cuando abrió los ojos, descubrieron que los tenía asombrosamente claros. Eso a Manuel no le gustó nada, ponía la mano en el fuego por su mujer, más que nada porque no habría hombre en la faz de la tierra que quisiera acostarse con ella, payo o gitano. Pero que la niña saliese tan guapa y tan fina daba qué pensar.

OLGA GUSTAFSSON

                                               
Fernando García de la Fuente magistrado en el caso María Rivas de Dios, era un hombre recto y honesto –aunque un poco simple-  al que las vicisitudes de su vida marital le tenían descentrado y un poco hasta los cojones de todo.

Cuando tomó declaración a la gitana, remitida por el juez de instrucción, le impresionó mucho aquella mujer de ojos verdes y mirada retadora y se sintió fuertemente atraído por ella.
Paco, el psiquiatra forense, y amigo del alma, le comentó lo guapa que era, muy Ava Gardner, dijo, una pena que estuviese tan flaca.

Fernando nació, unos años antes de la contienda, en Ceuta, donde su padre estaba destinado como militar de alta graduación. Había servido en Marruecos, junto a José Sanjurjo Sacanell y a Francisco Franco, lo que  hizo que su familia estuviese muy bien relacionada, ya que él murió durante la guerra y pasó a ser uno de los héroes caídos por España.
Aunque era golpista convencido, de los tres generales, amigos suyos, con el que peor se llevaba era con Franco, nunca tuvieron ninguna mala palabra pero no había química. En cambio con Pepe Sanjurjo era distinto. Tenía otro carácter, era muy simpático y hacían muy buenas migas. Que Sanjurjo, primero, y Mola, durante la guerra, después, muriesen en accidentes de avioneta siempre le dio qué pensar, y nunca se fió del “enano”, como le llamaba en casa, sólo delante de su mujer, y en susurros.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Me escriben cartas ...



El Banco de Sabadell me ha escrito esto :

Buenas tardes Ana: ¿Cómo está? Espero que el asunto bancario que comentaba en su Blog se haya resuelto favorablemente. No sé si habrá sido oportuno preguntarle por ello, pero en todo caso querría saber si hay algo que podamos hacer para que recupere la satisfacción en una entidad bancaria, en esta oficina aceptaríamos el objetivo
Reciba un cordial saludo

Y yo he contestado :

jueves, 23 de febrero de 2012

Qué alegría... Estar.



Estaba viendo la gala de los Goya, cuando apareció Silvia Abascal y dijo lo de : "Qué alegría ... Estar ...".
Yo no sabía que había sufrido un ictus, del que se ha recuperado.

Me emocioné.  Pero no por ella, que está. Sino por quién ya hace mucho que nos dejó, siendo tan jóven, con tantas cosas que hacer, y marcando un antes y un después desde su marcha.

Morir joven es una putada. Y también lo es para el que se queda. Nunca se esta preparado para perder a un ser querido, pero cuando es de repente y en lo mejor de la vida parece que el mundo cambia de color. Todos los días son grises, todos los días hace frío. Ese frío que te invadió el día que te dieron la noticia, porque, sí, la sangre se congela en la venas, se queda ahí, helada. No puedes respirar, no puedes dormir, no quieres vivir ...

sábado, 14 de enero de 2012

No somos tontas





Se van a cumplir dos meses desde que reclamé a Banesto.
Podéis leer la carta en mi blog "Abusos Bancarios (mis cartas de reclamaciones)".

Es el tiempo que tienen para contestar, decir algo, disculparse ... Lo que sea antes de que una pueda iniciar acciones legales, llorar en un rincón o reclamar ante el Banco de España. Que me temo se pondrá de perfil porque lo que yo pido es complicado, perroflautil y/o lordbyroniano.

En el impreso que el Banco de España pone a disposición de los ingenuos mortales , una de las casillas hace referencia a la cantidad que reclamas.

Yo no quiero dinero.

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viernes, 16 de diciembre de 2011

Bancos, banqueros y bancarios


Mi padre, que era el único que leía el periódico, decía que esta sociedad estaba a falta de una guerra, que eso quitaba muchas tonterías.
Mi abuela, que no lo leía, no decía nada, le miraba por encima de las gafas y salía del salón rezongando entre dientes que qué sabrían ellos de guerras, de hambre y de calamidades, que una cosa eran películas y  novelas y otra haberlo sufrido.

Una guerra no. Pero un cambio masivo, a nivel planetario, de chip si que nos haría falta.

Hoy en día internet ha hecho que todo sea más accesible. Cualquier tipo de información se ha facilitado muchísimo y es muy cómodo acceder a tu banco desde casa, descargarte programas para realizar liquidaciones de impuestos, declararte a Hacienda ... Para eso y para reclamar. Porque tienes toda la información que necesitas para ir bien preparado y no meter la pata.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

Me hierve la sangre, toma primera.



Me hierve, sí. Estoy premenopáusica y eso debe ayudar, pero en los dos últimos meses parece como si los planetas se hubiesen alineado en mi contra (sería una explicación fabulosa si creyese en pamplinas).

Me considero una persona normal y bastante equilibrada -a ver, soy madre de dos adolescentes, he dicho "bastante equilibrada"- pago mis impuestos, no tengo deudas (ni hipoteca, oiga), el consumo de drogas legales se ha resumido al botellín de Mahou, porque ya ni tabaco, recojo las caquitas de mi perro y tengo una edad en la que ya debería estar de vuelta de muchas cosas. Pero aún así me sigue hirviendo la sangre con las injusticias y últimamente parece que se estan cebando conmigo.

Hacia finales de septiembre, principios de octubre, recibo una carta de Esperancita contándome lo maja y concienciada que está con las mujeres de la Comunidad de Madrid. Al tiempo que me citaba un día determinado para realizarme una mamografía en un autobús que, a instancia suya, se estaba paseando por ésta, nuestra comunidad, exprimiendo tetas a diestro y siniestro. -